La joven de la perla (+ infografía)

¡Buenas tardes, amigos! Este es el último post antes de las vacaciones de Navidad (porque sí, vamos a imitar a los niños con la escuela y volveremos después de las fiestas con los propósitos… al menos formulados 😂). La entrada que quiero compartir hoy con vosotros me hace ilusión porque se trata de una obra pictórica que me fascina. Espero que os guste. ¡Y no olvidéis que nos volvemos a ver por estos mundos de la blogsfera en enero! Feliz Navidad a todos, felices fiestas y que los sueños se nos cumplan. Mil abrazos.💜🎄🎅

Me gustan los cuadros que desde el primer instante son capaces de crearme una mirada especial, un sentimiento de asombro o sorpresa que se canaliza a través de la vista y la mente y que ya no se extinguen nunca. Este es el caso de algunas obras y entre ellas se halla: “La joven de la perla”. Veamos qué podemos decir sobre esta.

la-joven-de-la-perla-vermeerFicha técnica:

  • Título: La joven de la perla
  • Autor: Johannes Vermeer (1632-1675)
  • Cronología: 1665-1667
  • Estilo: Barroco holandés
  • Medidas: 46×40
  • Técnica: óleo sobre tabla
  • Localización actual: Museo Mauritshuis de la Haya (Holanda)

Hoy voy a reseñar esta obra pictórica, sí, pero en primer lugar la voy a contextualizar en su época y hablaré un poco de la vida de Vermeer porque creo que si se conocen algunos datos sobre ella ayudan a comprender mejor el periplo artístico del holandés.

delft-vermeerJohannes Vermeer (Delft, 1632-1675) nació en una época donde el arte vivía una etapa de auténtico esplendor. Los burgueses, aficionados al arte y con solvencia económica de sobra, no tenían ningún problema, al contrario, en comprar e invertir en este. De esta manera, y en un Delft rico, esplendoroso y donde el arte fluía sin problema alguno, nació una gran afición por la porcelana que venía de China y que gozaba de un gran prestigio. El gusto por lo oriental se instaló en la ciudad e hizo que muchos alfareros del lugar optaran por crear sus propios jarrones de porcelana imitando al famoso jarrón chino, hecho que concluyó, aún más si cabe, en la riqueza del lugar. No solamente se fabricaron jarrones, sino una serie de azulejos que acabó conformándose como la cerámica de Delft, muy apreciada y conocida a causa del esmalte cerámico y la decoración que se observaba en las piezas. Todo esto refleja que Vermeer nació en una ciudad que desprendía arte en todas sus vertientes y que poseía un motor artístico muy importante.

vermeerEl pequeño Vermeer ya se crió entre arte. Su padre, que tenía y gestionaba una posada, albergaba en esta misma cuadros de pintores en la planta inferior, de modo que puede ser que el contacto con este a una edad tan temprana marcara la afición y devoción del muchacho por la pintura. A pesar de casarse con una chica de familia rica, Johannes no trabajó de forma exclusiva como pintor, sino que, para asegurarse un sueldo fijo cada mes, su trabajo principal era el de comerciante de arte vendiendo antigüedades y obras de otros artistas. Sin embargo, las deudas le acuciaron durante toda su vida y fueron una sombra constante que le acompañarían hasta el final de sus días. Con quince hijos que mantener, su tiempo para pintar era escaso, de ahí que al año pintara únicamente dos cuadros. ¿Y qué tipo de cuadros pintaba? Básicamente paisajes (La vista de Delft es juntamente con el reseñado uno de los más famosos), pintura moralizante, cuadros de mujeres y alegorías.

No obstante, La joven de la perla es un cuadro que crea un punto y aparte en la obra del pintor, además de un microcosmos envuelto por un halo de misterio que lo hace aún más bello si cabe. Aparentemente se trata de una obra sencilla, sin una gran ostentación, pero a medida que la miramos más detenidamente se comienza a crear un vínculo misterioso con ella que es difícil de olvidar. La Mona Lisa holandesa, uno de los nombres con los cuales también se ha bautizado a este cuadro a lo largo del tiempo, se trata del denominado tronie, una tipología dentro del Barroco flamenco que significa “rostro” en holandés. Este tipo de composición hace referencia a la representación de un personaje normalmente de medio cuerpo y con un gesto exagerado. Con estas características el pintor podía mostrar el virtuosismo de su pintura y su habilidad a la hora de retratar determinados gestos exagerados. Asimismo, los llamados tronies fueron muy comunes en la época porque eran cuadros más pequeños que los burgueses querían para decorar habitaciones u otras estancias de sus casas (normalmente paisajes, bodegones o pintura de género).

la-joven-de-la-perla-vermeerSi analizamos más técnicamente la composición del holandés observamos a una chica de perfil que gira su cabeza hacia el espectador y cuya identidad se desconoce. En torno a esta cuestión ha habido distintas teorías y se ha debatido mucho, pero las posibles identidades que destacan con más fuerza son las de su hija mayor Maria, la hija de su comisario y su sirvienta (sobre esta última se forjó la novela La joven de la perla de Tracy Chevalier, la cual también se adaptó al cine con Scarlett Johansson y Colin Firth al frente). Se trata de un tronie, por tanto, y se retrata a una muchacha ataviada con una chaqueta marrón, camisa blanca y un turbante de tono azul y amarillo de estilo oriental. Como complemento se le observa el pendiente que actúa como punto focal del cuadro y centra la composición. La joven posee un rostro fino, delicado, frágil, casi virginal (no debemos olvidar que la perla simboliza la pureza, que en la época esta cuestión era de vital importancia y que Vermeer efectuaba también pintura moralizante), con la boca entreabierta (seguramente la chica estaba hablando pero en nuestros tiempos refleja una notoria sensualidad) y con una mirada fija y penetrante hacia el espectador. Si bien es cierto que la luz entra por la izquierda e incide sobre su rostro con un fondo totalmente oscuro y neutro que la hace resaltar únicamente a ella, este hecho no deja de ser curioso porque el pintor acostumbraba a dotar a sus pinturas de luz natural.

la-joven-de-la-perla-vermeerA pesar de que la obra logra una perfecta armonía en su conjunto, Vermeer teje una sutil madeja de contrastes entre lo delicado de la chica y lo exagerado de la tipología tronie, el color del vestido que se mueve entre lo terroso y lo amarillento para unirse con el azul lapislázuli del turbante, es decir, la fusión de lo cálido con lo frío, o la sensualidad de lo corpóreo con la pureza y la elegancia que emana de la perla (complemento que merece un capítulo aparte). Asimismo, la composición se forja a base de líneas geométricas sencillas que aportan unidad al conjunto de la obra y que se materializan en un turbante que cae verticalmente contraponiéndose al círculo de la cabeza y al cuerpo en forma de un cono invertido.

lajovendelaperlaComo acabamos de decir, la perla merece un especial detenimiento en el análisis del cuadro. Se consolida como punto focal de la obra, se consigue con apenas dos trazos en blanco y recoge el reflejo de la luz que ilumina el rostro de la joven. No hay duda alguna de que Vermeer retrata la joya y, a su vez, derrocha la grandeza, la sublimidad y la meticulosidad del mejor de los joyeros. Sin embargo, lo fantástico de la perla no acaba aquí, pues el misterio que la envuelve sigue generando debate en la actualidad. En el año 2014 Vincent Icke, astrónomo y pintor, sostuvo lo siguiente:

  • el tamaño de esta es demasiado grande para tratarse de una perla natural.
  • Vermeer no retrata a una dama distinguida, y esto se observa a través de los ropajes que la visten. De este modo, pues, no sería coherente que la joven llevara una joya tan cara y poco común.
  • el color no se parece al del nácar de una perla, sino que el brillo más bien parece el reflejo de algo metálico.

En conclusión, ¿no podría ser una pieza esférica de un material liso como por ejemplo la plata o el estaño? La polémica y el debate seguirá haciendo correr ríos de tinta, estoy segura de ello.

Con el tiempo todo evoluciona, no lo dudamos. Del mismo modo que el título de esta obra ha cambiado a lo largo del tiempo y ha sido bautizada como Un retrato al estilo turco en su origen, Joven con turbante más tarde y La joven de la perla desde 1995, ¿no podría suceder también que un día el misterio evolucionara y se convirtiera en verdad categórica? En todo caso, nos mantendremos a la espera y seguiremos disfrutando de la maestría de uno de los nombres más importantes de la historia del arte que se caracteriza por el dominio de la plasmación de la luz natural, de los cuadros pequeños con riqueza de detalles que albergan en su escena, casi siempre, a una mujer en actitud relajada y tranquila y con un motivo recurrente como es la ventana a la izquierda en muchas de sus composiciones. El sello Vermeer ni se puede disimular ni defrauda.

→Si os interesa el arte holandés, en Los Arnolfini ante el espejo hablo sobre la obra de Jan Van Eyck.

Y a continuación os dejo la infografía que he hecho para el post.

la-joven-de-la-perla-infografia
Infografía “La joven de la perla” (J. Vermeer).
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2 thoughts on “La joven de la perla (+ infografía)

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