Stefan Zweig, retratista del alma

¡Buenas tardes, amantes de los libros! ¿Qué tal la semana? ¡Por fin es viernes! Así que toca disfrutarlo a tope. Hoy comparto con vosotros en el blog una reseña de un autor que quizás (o no) os sea desconocido. Por si es el caso, vamos a regalarle de nuevo la luz que se merece. ¡Feliz finde a todos y sed felices, por favor! 😊💙

No se puede negar que el siglo XX es uno de los más fascinantes de la historia de la humanidad, no solo por los avances que se consiguieron sino también, justamente, por todo aquello que perdimos como seres humanos. Y no ha sido menos en el panorama de la literatura europea. Y en el caso de este escritor puedo hablar de estos dos ejes: por un lado, la figura de Stefan Zweig; por otro, su pérdida a causa de un capítulo fatídico por todos conocido y que no voy a mencionar, pues a estas alturas las palabras no cumplen su función y se quedan cortas.

stefanzweigZweig (Viena, 1881 – Petrópolis, 1942) fue un talento multidisciplinar, no cabe duda de ello. Escritor, biógrafo, ensayista y activista social se erigió como una de las primeras voces en contra del papel de Alemania en la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, Zweig no solamente fue notorio por este hecho, pues en el período de 1920-1930 consiguió gran popularidad por su talento literario. Nacido en el seno de una familia judía acomodada, se licenció en Filosofía en la universidad y tuvo la oportunidad de codearse con la vanguardia cultural de Viena del primer cuarto del siglo XX. Asimismo, su contribución al estudio en profundidad de Dostoyevski no puede pasar desapercibido, así como su gran valor al describir con maestría a grandes personajes en sus biografías noveladas, como es el caso de María Antonieta o María Estuardo y traducir a grandes figuras como Verlaine o Baudelaire, entre otros.

Sin embargo, y a pesar de su huida hacia Brasil, Zweig decidió poner fin a su vida de manera consciente juntamente con su esposa en 1942. El tiempo le concedió el olvido progresivo por parte del público y a día de hoy es a veces desconocido entre los lectores. Hoy desde mi blog me dispongo a rememorar su gran figura y contribuir del mismo modo a su progresivo conocimiento en la sociedad.

El candelabro enterrado (1937) se puede definir como una breve novela (145 páginas aprox.) que narra cómo la caída del imperio romano sacude a la comunidad judía en la ciudad de Roma. Con el robo de la menorá (el candelabro judío de siete brazos) por parte de los vándalos como botín, Benjamín, un niño de siete años, será testigo y víctima junto a sus mayores de la pérdida de su reliquia más preciada y de la diáspora de esta. Sin embargo, tendrán que pasar más de ochenta años para que ese niño, ya convertido en un venerable y respetado anciano, sienta la revelación de ir en búsqueda otra vez de la menorá, esta vez en manos de Constantino en Bizancio.

Esta obra es un reflejo de valores tan necesarios y cada vez más decadentes en nuestra sociedad como el compromiso, la fe por todo aquello que queremos y necesitamos o la solidaridad colectiva, entre otros. No obstante, también se muestran aquellos valores que, justamente, brillan por su ausencia en nuestros días, como pueden ser el respeto por las ideas que no compartimos, por nuestros semejantes, la comprensión y por la bondad humana, hablando en términos generales. La obra en su fondo no deja de ser una crítica social y al mismo tiempo un pozo de esperanza por perpetuar un ser humano que sigue y persigue su fe, sus deseos, sus necesidades y sus anhelos, ya sea en términos religiosos o en otros aspectos de la vida, así como un retrato preciosista y divulgador de la religión judía.

-Es un viejo camino el que andamos, hijo, nuestros padres y antepasados ya lo anduvieron, pues durante muchos años fuimos un pueblo nómada y lo hemos vuelto a ser e incluso, quizá, quién lo sabe, es nuestro destino que lo seamos por toda la eternidad. No nos pertenece la tierra sobre la que dormimos; al contrario que otros pueblos, nuestras semillas y frutas no crecen en campo propio. Pasamos por los países sólo como itinerantes y nuestras tumbas están cavadas en tierra extraña. Pero, por esparcidos que estemos, arrojados entre los surcos como mala hierba desde la mañana hasta la medianoche de esta Tierra, sin embargo hemos continuado siendo un pueblo, un solo y solitario pueblo entre los pueblos, gracias a nuestro Dios y a nuestra fe en Él. Nos une algo invisible, que nos sostiene y nos mantiene juntos, y eso invisible es nuestro Dios. […]. Pero nosotros, un solo y único pueblo, dependemos de lo invisible y buscamos un sentido más allá de nuestros sentidos. Todas nuestras penalidades nacen del apremio de no aferrarnos a lo comprensible, sino que siempre hemos sido y siempre seremos buscadores de lo invisible. Pero es más fuerte quien se apega a lo invisible que quien se aferra a lo palpable, pues esto es efímero y aquello, permanente.

Zweig demuestra como nadie un dominio exquisito de la narración y es capaz de conseguir que el lector se imbuya de la historia desde el primer instante a través de una pluma minuciosa pero fresca, donde hay detalle, sí, pero liviano. El alemán conoce como nadie el alma judía, él es el primer representante y siente veneración por su pueblo, hecho que transpira por cada poro de la obra. Sin embargo, las virtudes del autor en torno a la obra no terminan aquí, pues Zweig es un retratista del alma, de los recónditos pero existentes rincones de la psique humana, y casi se podría decir que describe la evolución de los sentimientos y las emociones como si pudiera captarlos con su ojo y acto seguido acariciarlos y darles forma y sentido. No hay deseo, angustia, pensamiento, temor o ilusión que se pueda resguardar en su escondrijo, ya que el escritor va a estar ahí para atraparlo con su pluma. No me atrevería a decir mago o ilusionista puesto que no deforma la realidad, pero sí puedo afirmar que es un virtuoso y ebanista distinguido del arte de la letra. Con tintes poéticos y una elegancia latente en cada página, Zweig se define en pocas palabras, pero de peso: la grandeza de la psique humana plasmada elegantemente en papel. Un binomio que cala hondo.

Por si os animáis a leer la obra, aquí os dejo el enlace para la versión online:

http://www.alejandriadigital.com/wp-content/uploads/2016/03/ZWEIG%20-%20El%20candelabro%20enterrado.pdf

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s